OCTUBRE 14, 1947

La rapidez con que la humanidad aprendió a volar es impresionante. Hace 50 años (todavía vivía Orville Wright) Chuck Yeager realizó el primer vuelo supersónico. Esta es la historia en sus propias palabras:

Glennis me llevó a la base a las 6 AM. No la hacía feliz mi decisión de volar, aunque sabía que Jack nunca me dejaría despegar si creyera que iba yo a tener problemas. Bob Hoover y Jack Russell, el jefe de pilotos del X-1, se enteraron que me había tirado un caballo el día anterior, y creyendo que lo único lastimado era mi ego me recibieron con un "Jay OOOOO Silver"... (en realidad tenía rota una costilla).

Como a las ocho abordé el avión nodriza. El plan en este noveno vuelo con cohetes del X-1 era que alcanzara Mach 0.97... El primer vuelo con potencia fue como llevar a un tigre por la cola, pero ahora ya me sentía "el piloto". Conocía el avión por dentro y por fuera y no pensaba que fuera a causarme daño si yo no podía dañarlo: había sido construido para resistir tres veces más que mi organismo. Tampoco pensaba que la barrera del sonido pudiera destruirlo, pero el único modo de saberlo era cruzándola...

Todo me dolía al bajar al X-1 por la infame escalerilla. Jack estaba junto a mí. Como de costumbre, me deslicé en la cabina con los pies por delante... Bob Cárdenas, el piloto del B-29, me preguntó si estaba listo. "¡Qué diablos -respondí- hagámoslo!"... Entró en picada y soltó el X-1 a 20,000 pies, sin haber alcanzado suficiente velocidad. El X-1 se empezó a desplomar y yo a pelear con los mandos. Había perdido 500 pies cuando logré que bajara la nariz y ganara velocidad.

Cuando vi que aceleraba encendí los cuatro cohetes en secuencia rápida. A Mach 0.88 el avión empezó a vibrar, por lo que disminuí dos grados el ascenso. A 36,000 pies apagué dos de los cohetes y seguí ascendiendo. Cruce los 40,000 pies a Mach 0.92 y nivelé a 42,000 pies con 30% del combustible aún en los tanques. Encendí el tercer cohete e inmediatamente alcancé Mach 0.96. Me di cuenta que cuanto más rápido iba más suave era el vuelo.

De repente la aguja del velocímetro se movió bruscamente. Estaba en Mach 0.965 y brincó a la derecha, fuera del límite del arco. Pensé que estaba viendo visones, pero ¡estaba en vuelo supersónico! ... Mantuve la aguja ahí por unos 20 segundos y levanté la nariz para desacelerar...

El velocímetro del X-1 sólo llegaba a Mach 1 (lo cual demuestra la poca confianza que había en que lo lograríamos), pero los análisis del vuelo demostraron que había alcanzado Mach 1.07 (unos 608 Nudos).

Eso fue todo... sólo por el instrumento supe lo que había hecho. No hubo ningún tope en el camino, nada que me dijera que le había hecho un hoyo a la "barrera" del sonido...

Mucho después, pensé que no podía haber sido de otro modo, porque la barrera real no estaba en el cielo, sino en nuestros conocimientos.

(Traducido de Yeager and Janos: "Yeager: An Autobiography", Bantam Books, New York, 1985).